jueves, 30 de agosto de 2018

Atardecer en el corazón de Manzanillo

                                                                      
                                                                   




                                                                       



Palmera en la ciudad


                                                                


jueves, 28 de junio de 2018

Crecer




Por: Roberto Mesa Matos,
Fotos: Roberto Mesa Matos.
Manzanillo.- Desde hace días conocía que el territorio de Granma se preparaba para recibir “una visita de primer nivel”, lo que sí nunca imaginé fue que me correspondería a mí, como decimos en nuestro argot reporteril, “cubrir” el  acontecimiento.

Sabía, aunque muchas veces para algunos sea contradictorio porque el movimiento borra lo feo, es innegable que cualquiera prepara su casa para que luzca más bonita a los ojos de los visitantes. 

La mayoría de los colegas poseen un extenso y fructifico aval profesional para asumir con  dignidad y total dedicación la obra que nos corresponde a nosotros, estar detrás de “la última” y esa llegó la mañana del miércoles, acompañada por un sol intenso y un calor abrazador.

A las seis de la mañana comenzó todo con la composición del equipo de prensa para la visita de primer nivel anunciada ya por muchos: en unas horas, Miguel Díaz – Canel Bermúdez, presidente de los Consejos de Estados y de Ministros llegaría para compartir un recorrido por varias instituciones de interés económico, social e histórico de este costero territorio. 

La primera parada, no podía ser otra, fue el Parque Museo La Demajagua, Monumento Nacional, donde el dignatario aseguró que el histórico lugar estremece los sentimientos revolucionarios y convoca. 

Sobre las once de la mañana aparecieron los primeros autos de la comitiva presidencial y de uno de ellos descendió el mandatario, extendió sus brazos en señal de saludo cordial y el pueblo reciprocó el gesto con gritos de Vivas a Fidel, Raúl, al Socialismo y de apoyo a la misión de continuidad que tiene por delante Díaz – Canel Bermúdez. 

Escoltado por su seguridad personal, muy gentil en cada momento con el pueblo y la prensa, el mandatario cubano visitó la tienda del fondo de bienes culturales La Violeta y el correo central de la ciudad del Golfo. 

Luego salió he iba saludando con su mano alzada en evidente muestra de afecto recíproco: caminaba rápido, pero dejó espacios para los que se acercaron y hablaron de lo humano y lo divino.


Y quién puede hacerles “cuentos de camino” a un dirigente que viene del pueblo, distingue por su inteligencia y análisis de cualquier situación, que creció al lado de las enseñanzas del Líder Histórico de la Revolución, que al asumir su cargo ante los diputados de la Novena Legislatura del Parlamento, comentó que lo hacía con la responsabilidad, con la convicción de que todos los revolucionarios seremos fieles al ejemplar legado de Fidel y Raúl.

El presidente de los Consejos de Estados y de Ministros aseveró a algunas personas que evaluaron las dificultades del acueducto, los problemas con el transporte público y del fondo habitacional, y dijo que los programas de reanimación de las ciudades tienen que impulsarse más, para que todo luzca más bonito, pero todos tienen que ayudar, aunar voluntades para seguir adelante. 

Los integrantes de la visita doblan la calle Narciso López hasta la José Miguel Gómez, hay vítores a la Revolución, a Fidel y Raúl. El presidente cubano escucha atento a un joven hablar sobre los problemas de su vivienda, y que la situación tendrá respuesta poco a poco, de acuerdo a las posibilidades.

El mandatario sube a unos de los autos, se marchan veloces.  Honor, privilegio y compromiso como periodista revolucionario en un día histórico para quienes vivimos en el territorio donde nació la Revolución cubana, y que el Comandante en Jefe calificó como contrafuerte de la Sierra Maestra. Hoy, me siento feliz: crecí como profesional.











martes, 26 de junio de 2018

Un pedacito de Italia en Manzanillo






  
Por: Roberto Mesa Matos.


Manzanillo.- Hoy no sabría precisarles qué era hace muchos años atrás porque mis poco más de treinta años no me permiten definir con exactitud qué albergaba antes el inmueble ubicado entre las intercesiones de las calle Masó y Villuendas, de esta costera ciudad del la oriental provincia cubana de Granma.

Solo recuerdo que por varios años fue una instalación conocida como Mar y Tierra, donde se vendían productos de ambos lugares a bajo costo, y que la clientela era esencialmente adultos mayores y personas con leves trastornos mentales. 

El trascurrir de los calendarios le devolvió vitalidad y hoy es una moderna y confortable unidad gastronómica, con los aires  de aquella estrecha y alargada península que tiene la forma general de una bota en la ciudad del Golfo de Guacanayabo. El colectivo del restaurante Palermo, de Manzanillo regala a diario la exquisita culinaria de Italia, con el toque del Golfo de Guacanayabo. 
Mi mamá Mayren y Jorguito, mi hijo menor degustando sabrosas pizas y espaguetis

Mi niño y yo. En la copa, refresco de piña 

La joven Susana es la capitana de salón del Restaurante Palermo

martes, 19 de junio de 2018

El gas de la discordia


El territorio manzanillero recibe, en días alternos, entre 300 y 400 "balitas"  de gas 


Por: Roberto Mesa Matos
Manzanillo.- Dolores de cabeza, así resume su historia con la venta de gas licuado en este costero municipio de la oriental provincia cubana de Granma, Fernando Santana Sutil, residente en calle Calixto García entre José Miguel Gómez y Merchán.

Fernando manifiesta que desde que se implementó la comercialización liberada de ese combustible es una odisea adquirirlo en el punto ubicado en la avenida Primero de Mayo, de la ciudad del Golfo.

“Ay mijo esto es hasta de madrugada, y cuando te toca dicen ya se acabó y a uno se le agota la paciencia en este trajín. Doscientos balones aquí no dan la cuenta, es un martirio: las colas son una dificultad, todo el mundo quiere comprar primero, y si te sacan la lista que elabora no sé quién desde la madrugada es pa´ volverse loco.”
 
José Guerrero Maceo y Luis Pérez coinciden en que no es fácil bajar y subir lomas con una balita de gas en los hombros, y se preguntan cuándo abrirán el anunciado punto de venta del reparto Caymari, donde ellos residen.

José califica de irrespeto las colas para comprar las "balitas"
El primero nos comenta que muchas veces ha visto cómo los primeros en la cola “cuelan” por una buena suma de dinero, y es la mayor falta de respeto.
“Esto nadie lo organiza, y a río revuelto, ganancia de pescadores, lo que sucede es que los pescadores son personas inescrupulosas que lucran con el sudor ajeno.”

Mientras Luis solo expresó: “Compay, aquí hay que estar para vivir esto, es desagradable por completo: los clientes al sol, a la lluvia y expuestos también al sereno porque cuando se concibieron esos puntos de venta, nadie pensó en los clientes.”

“Tengo criterios a favor y en contra, nos dijo al ser interpelado  Alfredo Iznaga Chávez, quien se ha pasado hasta siete horas en una cola para comprar el gas licuado.

“Además la balita de gas está bastante cara todavía a 110 pesos para un salario promedio nuestro y más a mí que soy jubilado. Debía trazarse una estrategia para que se mantenga estable el suministro de gas, o que al menos que no se extiendan tantos los períodos de carencia en los puntos.”

Desde que se aprobó la venta liberada de gas licuado, la idea se acogió con beneplácito en la ciudad del Golfo y los contratos para adquirir ese combustible  crecieron notablemente hasta contabilizarse hoy casi 22 mil clientes, los que se atienden en cuatro puntos de venta.

Los especialistas proyectan la apertura de dos: uno en la calle General Benítez y el otro en el Reparto Caymari, pero la materialización de ambos está lejos  para insatisfacción de los clientes.
 

Armando Soler Otero, jefe de la casa comercializadora de Cupet en la costera localidad expone que hasta diciembre de 2017 entraban tres rastras con balitas de gas y ahora solo lo hace una procedente de Santiago de Cuba para toda la provincia de Granma.

“El territorio de Manzanillo recibe un día sí y otro no, entre 300 y 400 “balitas” de gas pero es insuficiente. Mira, ayer en este mismo punto de la “Primero de Mayo” entraron 130 a las diez de la mañana y a las siete de la noche ya no había combustible. 

Soler Otero pone el dedo en la llaga de la desorganización y las indisciplinas en las colas, tema que escapa a su control.

“La propia población debe colaborar, porque como has visto, este es una instalación donde solo trabajan dos personas y están para controlar los papeles, proteger el efectivo y despachar.

“La brigada de respuesta rápida está garantizada y tenemos permanente con los miembros de la Policía Nacional Revolucionaria, pero son los clientes los primeros que tienen que colaborar con la disciplina.”

La venta liberada de gas licuado en el municipio de Manzanillo llegó para solucionar múltiples dificultades con la cocción de los alimentos en casa.

En el presente, la tarea tiene implícita las dificultades con el abastecimiento hacia Granma, pero también la desorganización, el descontrol y la poca exigencia que mellan el eficaz desarrollo de una misión en la que el pueblo es el principal beneficiado.